Nuestros queridos enmascarados de Colegio en lucha publicaron el pasado viernes una entrada en su bitácora en la que anunciaban su paso a la reserva. Dada la importancia que ha tenido su labor para la Asociación, y lo apropiado (una vez más) de sus reflexiones, os invitamos a leerlas.
Hoy 15 de junio se cumplen 30 años desde que en este país se celebraran las primeras elecciones democráticas tras un largo paréntesis. Sin embargo, y a pesar de lo que puede considerarse una importante trayectoria de ejercicio ciudadano en democracia, resulta llamativo que en este último año hayan aparecido innumerables titulares periodísticos sobre la corrupción de la clase política acusada de escandalosos casos de especulación urbanística, o emergentes llamamientos a la regeneración política y a la transparencia en la gestión de nuestras administraciones. Parece ser que en estos 30 años no hemos hecho bien los deberes o nos hemos despistado del camino correcto. Más bien podría decirse que la ciudadanía se ha abandonado en manos de unos pocos, que han acumulado todo el poder y todo el protagonismo, perdiendo las riendas de su propio destino. Y esto difícilmente se soluciona con nuevas leyes ni con más controles. La única solución está en una ciudadanía formada y comprometida con su propio futuro como comunidad, e implicada en la solución de los problemas que puedan enturbiar la convivencia y el desarrollo social. Sencillamente, resulta imprescindible recuperar la parte alícuota de protagonismo y decisión que nos han robado, para merecer el futuro que deseamos. No basta con echar una papeleta cada 4 años.
Esta pequeña reflexión viene bien para llamarnos la atención sobre la imperiosa necesidad de sentar las bases de una sociedad comprometida con su destino, que tenga capacidad para poner freno en su raíz a desaguisados como el anunciado cierre del Colegio Compañía de María, cuyo portazo sólo se ha visto frenado, de momento, por la atrevida movilización de una comunidad de madres y padres, profesoras y profesores, y personal no docente. Un colectivo que ha sabido transformar en energía positiva cuantas patadas, rayos y rechazos han caído sobre sus cabezas, ganándose el corazón de la vieja ciudad de Santander, que ha llegado a comprender que el Colegio de «La Enseñanza» forma parte de una dilatada historia de educación y formación de muchas generaciones de jóvenes, que hoy forman parte de su propio tejido orgánico. Aún será necesario un mayor esfuerzo y un renovado compromiso de la ciudad y sus representantes para frenar del todo un tren, el tren del cierre y del abandono, que parecía haber nacido sin freno y sin salida alternativa.
Además han realizado el siguiente vídeo para recordar estos cuatro meses de lucha continua. Lucha que aunque en ocasiones puede extenuarnos, estresarnos, desanimarnos… está plagada de buenos recuerdos y éxitos.
¿Te acuerdas de…?
Desde aquí sólo podemos agradecer el inmenso y excelente trabajo que han realizado. Tienen mucho que ver en que después de haber estado muertos en febrero, nos hayamos aglutinado un poco más para conseguir que La Enseñanza sea un colegio abierto y con mucho futuro.
Eso sí, esperamos que, en la sombra y más espaciadamente, sigan realizando postales y escribiendo reflexiones que nos ayuden a mantenernos en el camino. Pasarán a la reserva pero seguro que continuarán trabajando junto a todos nosotros.